Nuestro Herencia
Cuando los marineros neerlandeses zarparon en el siglo XVII, se enfrentaron a un océano implacable donde la habilidad por sí sola no era suficiente. Necesitaban suerte. Como los cerdos y las gallinas solían sobrevivir a los naufragios, flotando en cajas de madera, los marineros se tatuaban estos animales como símbolos de protección, como señal de la esperanza de regresar a casa sanos y salvos. Pig & Hen se basa en esa creencia, un legado que perdura.